Se llama obsolescencia programada -también conocida como obsolescencia planificada- a la práctica industrial consistente en acortar deliberadamente la vida útil de un producto, de modo que -tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante durante la fase de diseño del producto- éste se vuelva obsoleto, no funcional, inútil o inservible.
Las mayores críticas a esta práctica provienen de las consecuencias ambientales que provoca. Un mayor número de objetos fabricados y desechados en un mismo periodo de tiempo implica un mayor consumo de recursos naturales, de energía y un aumento de los desechos.
Sin embargo, a pesar de sus inconvenientes también se pueden encontrar algunas ventajas asociadas a una constante renovación de los productos, sobre todo el incentivo a la innovación tecnológica que ello supone.
Por otra parte -aplicada a productos que actualmente se fabrican con materiales contaminantes y no-renovables- la obsolescencia programada podría ser aceptable si se sustituyese el material de fabricación por otro material más renovable y menos contaminante. Por ejemplo: objetos de plástico que se puedan producir de madera, aunque ello redujera algo su vida útil.
¿En qué productos o sectores puede resultar aceptable -incluso beneficiosa- la obsolescencia planificada?
¿En cuales totalmente inaceptable?
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